Reencuentros

Hace unos días tuve la fortuna de reencontrarme con un viejo amigo, de esos que por mucho tiempo que pase siempre ocupan un lugar más que importante. Es curiosa la naturalidad con la que se aceptan estas situaciones, como si hubieras mantenido una conversación el día anterior…

Lo mejor de estos reencuentros es que traen a tu mente recuerdos de quién eras y de quién querías ser, y despiertan la necesidad de recuperar acciones y sentimientos pasados.

Aunque a alguien le pueda parecer ridículo, yo esta noche intento recuperar el hábito de la lectura, que tan descuidado tenía. Hay cosas, y personas, que sólo ves cuánto te faltan después de un reencuentro.

Arañaré minutos a mis noches para recorrer esos libros que tanto tiempo han estado olvidados y descuidados, aunque vaya a paso de tortuga. Hay cosas por las que el esfuerzo vale la pena.

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Recuperando un buen hábito